20,30,40… aliméntate según tu edad.

Conocer los cambios que produce el embarazo en diferentes edades, te ayudará a seguir pautas de alimentación que protegerán a tu organismo y ayudarán al sano desarrollo de tu bebé.

La diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la obesidad y la desnutrición son padecimientos que pueden presentar las embarazadas y que deben atenderse para no dejar secuelas en su salud y la de sus futuros nenes. Una de las maneras de evitar estas complicaciones y otras que afectan a las futuras madres, es conocer en qué edad son más frecuentes (mas no exclusivas) y qué tipo de alimentación ayuda reducirlas o controlarlas.

A continuación te presentamos los consejos que deben tomar en cuenta las embarazadas de diferentes décadas.

A los 20… Por su cercanía con la adolescencia y los malos hábitos alimenticios de esta etapa, es frecuente que las embarazadas veinteañeras se sitúen en extremos nutricionales y requieran una mayor guía para llevar una alimentación balanceada.

1. En el caso de la embarazada con un peso bajo para su talla y complexión, es conveniente una dieta con una mayor número de calorías que la de una persona normal (de 6 a 10 más por kilo de peso) para disminuir el riesgo de que su bebé no crezca en el útero al ritmo esperado.

2. Si la futura mamá tiene sobrepeso u obesidad, deberá consumir entre 12 y 24 calorías por cada kilo de peso y preferir alimentos de baja densidad calórica. Así, reducirá el riesgo de sufrir complicaciones en el embarazo y de tener un bebé con un peso mayor a 4 kilos con predisposición a enfermedades crónico degenerativas.

A los 30… La mayor posibilidad de que una embarazada mayor de treinta años desarrolle diabetes mellitus y el incremento en los requerimientos que hay de carbohidratos en el embarazo (de 130 a 175 g por día) es una situación que se resuelve cuando estos últimos provienen de verduras, cereales y un consumo moderado de fruta.

1. La hipertensión arterial es otro de los trastornos que también puede presentar o complicarse (si ya se tenía) en una gestante de esta edad. Para que no ocurra, es importante reducir el consumo de sal, comida industrializada y cafeína (a una taza y sólo de manera ocasional).

2. La disminución de los alimentos anteriores evitará la aparición de várices, las cuales, aun cuando se originen por predisposición genética, tienen mayor posibilidad de aparecer si además se ingieren refrescos, frituras y alimentos muy condimentados.

A los 40… Además de seguir los consejos que se les dan a las treintañeras, la embarazada mayor de 40 años tiene que ingerir, por los menos, 1,000 mg de calcio al día para contrarrestar la reducción que sobreviene en la masa ósea a partir de los 25.

1. En esta etapa el ritmo del metabolismo se habrá reducido (2% cada década), pero no lo suficiente como para que la embarazada cuide su peso en exceso. Bastará con que escoja la versión más ligera de los aceites y aderezos con que cocine, evite las grasas saturadas y no sobrepase el número de calorías diarias.

2. Seguir un patrón de alimentación parecido a la dieta mediterránea (rico en fibra, ácido fólico, minerales y grasas mono y poliinsaturadas) será una manera en que la mujer de esta edad evite el envejecimiento prematuro de sus óvulos y reducirá la posibilidad de que sus hijos presenten algún síndrome.

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