La depresión

La depresión es una enfermedad clínica severa que afecta al cerebro. Es más que sentirse “hundido” o “triste” por algunos días. Si usted es una de las más de 20 millones de personas en los Estados Unidos que tienen depresión, esos sentimientos no desaparecen. Persisten e interfieren con su vida cotidiana. Los síntomas pueden incluir:

  • Tristeza
  • Pérdida de interés o placer en actividades que suele disfrutar
  • Pérdida o aumento de peso
  • Dificultad para dormir o sueño excesivo
  • Pérdida de energía
  • Sentimientos de desvalorización
  • Ideas de muerte o de suicidio

La depresión es una condición del cerebro.

Existen muchas causas, incluyendo los genes, causas ambientales, psicológicas y factores bioquímicos. La depresión suele comenzar entre los 15 y los 30 años y es mucho más común en las mujeres. Las mujeres también pueden tener depresión posparto después de dar a luz. Algunas personas tienen un trastorno afectivo estacional en el invierno. La depresión es una parte del trastorno bipolar.

Existen tratamientos eficaces para la depresión que incluyen antidepresivos y psicoterapia. La mayoría de las personas mejora más rápidamente si utiliza ambos.

Lo primero que debemos tener en cuenta cuando hablamos de depresión, es que se trata de una enfermedad en mayúsculas, tan importante como una gripe o una diabetes. Muchas veces caemos en el error de considerarla un mal menor, un simple bajón en nuestro estado de ánimo que se pasa en unos días.

Nada más lejos de la realidad. Los expertos nos recuerdan que esta enfermedad necesita ser tratada por un profesional, con un tratamiento farmacológico muy concreto. De no ser así, corremos el riesgo de que se alargue en el tiempo y, lo que es más grave, que vaya a peor.

Si echamos un vistazo a las estadísticas, la depresión es el trastorno mental más frecuente a nivel mundial. Se calcula que el 25% de las personas sufren algún tipo de desorden en su comportamiento a lo largo de su vida. En total, la Organización Mundial de Salud (OMS) estima que 350 millones de personas sufren esta enfermedad.

Pero, ¿cómo podemos detectar que realmente estamos atravesando una depresión y no un simple bajón de ánimo? Muchas veces resulta complicado porque no se expresa de una forma clara y concreta. Los entendidos en la materia señalan que una tristeza generalizada y persistente junto con la somnolencia

suelen ser los primeros síntomas que nos ponen en alerta. Sentimientos de culpa, de falta de valor personal y pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras, también están asociados con la depresión. En casos más extremos, podemos sufrir ataques de ira, agresiones, irritabilidad o abuso de sustancias, hasta llegar al suicidio.

Esta lista de síntomas puede ser mucho más amplia ya que cada persona, independientemente de su sexo, puede expresar esta enfermedad de un modo diferente al que todos conocemos.

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