Fiestas Agostinas del Divino Salvador del Mundo, en El Salvador.

En 1777, el artista y devoto don Silvestre Antonio García miembro de la Tercer Orden Franciscana, esculpe la bella imagen del Divino Salvador, que es la que ahora recorre en procesión cada 5 de agosto la Ciudad Capital. A esta imagen los salvadoreños de cariño le dicen “El Colocho” (por su cabellera). Desde 1777, don Silvestre García se encargó del cuido de la imagen y la celebración de la fiesta. Los primeros años fue transportada en una carreta halada por bueyes; esto lo llevó a cabo hasta su muerte en 1808, tres décadas después. Este 2011 se cumplen 203 años de su muerte.

 Los miembros de la Asociación Cofradía del Divino Salvador, honran su memoria recordándolo con respeto, agradecimiento y cariño. Desde la muerte de don Silvestre hasta la fecha siempre ha existido un grupo de personas organizadas en cofradías las que se han encargado en seguir adelante con lo iniciado por don Silvestre García. Algunos miembros de la cofradía también cuentan los relatos sobre doña Dominga Mayora, que tanto celo y entusiasmo manifestó por la organización de la fiesta en las primeras décadas de 1800, y decide organizar la primera carroza que representaba una barcaza de madera repleta de flores que esparcieron en la Plaza de Armas (hoy Parque Libertad).

 Doña Dominga fue una de las jefas de la cofradía que recibió el mandato de continuar con la tradición y así, de generación en generación, hasta llegar a nuestros días. Se constata que a lo largo de los años la Asociación ha tenido diferentes nombres, pero todos se han centrado en el mismo objetivo. Desde hace once años se llama “Asociación Cofradía del Divino Salvador”, y tiene como objetivo, rescatar las tradiciones religiosas del Centro Histórico de San Salvador. Importante es de reseñar que desde 1777 a 1963, la procesión iniciaba desde la Iglesia El Calvario con destino a la Plaza de Armas (hoy Parque Libertad) se ubicaba en la esquina donde estaba el ex Teatro Popular (hoy ex Cine Libertad).

 Era precisamente allí en donde se hacía la tradicional Transfiguración que se hizo por primera vez en 1812. De dicho parque se dirigía después hacia Catedral Metropolitana la casa del Divino Salvador, donde los bomberos bajaban la imagen del carro y un grupo de personas previamente seleccionadas, la recibía para introducirla a Catedral. Todo esto sucedía con la contrición del momento y la alegría del caso, y con la famosa frase: “¡Viva el Divino Salvador!”. La iglesia El Calvario en la topografía antigua, quedaba más arriba de lo que hoy es el Parque Libertad (aún hoy se puede observar este declive) de ahí le viene el sobrenombre de “La bajada”. Después de 1963, el Arzobispo, Mons. Luis Chávez y González, decide que, para dar mayor recorrido a la procesión, que la salida fuese de la Basílica del Sagrado Corazón, ubicada en la Calle Arce, que es de donde sale actualmente. “Los calvareños, al ver trasformada su tradición, no dudaron en hacer el reclamo al señor Arzobispo, quien, como en un gesto de desagravio, promete solemnemente que todos los 5 de agosto, por la mañana, el Divino Salvador del Mundo visitará la Iglesia El Calvario. Promesa que todavía se cumple.

“La imagen es llevada a las ocho de la mañana a la Iglesia El Calvario, donde es esperada y recibida solemnemente para después ser llevada en procesión hacia la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, donde, en la tarde, a las 4:00 p.m. en punto empezará su triunfal regreso a Catedral Metropolitana y a su llegada hará su transfiguración”. Es importante mencionar que hasta el año 2000, se mantuvo desde tiempos de don Silvestre, la tradición que el carro que transportaba la imagen de nuestro Patrono de la República tuviera una altura de entre 17 y 20 metros. Hoy en día se hace el mismo recorrido de años anteriores, con la diferencia que el carro, o anda, donde es transportada la imagen es cargada por más de 50 hombres que se relevan cada cuadra, participando 14 cofradías que vienen de diferentes puntos de la República. La procesión recorre catorce cuadras que casualmente se acoplan a los catorce departamentos que conforman la República de El Salvador en donde el Divino Salvador del Mundo es el titular.

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